Tuesday, January 18, 2011

LLUVIA , Federico García Lorca


LLUVIA

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje.

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante.

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe.

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne.

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales.

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre.

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes!

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave.

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte.

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje!

Saturday, January 15, 2011

DE UN PEQUEÑO HOMBRE, PARA UN GRAN AMOR, Christian Madia

"DE UN PEQUEÑO HOMBRE, PARA UN GRAN AMOR"
.by Christian Madia on Saturday, January 15, 2011 at 9:42pm.

Quise contener en mi
todos los sentimientos:
las amarguras y los desvelos,
las luciérnagas y murciélagos,
pero con los años poco queda.

El amor te salta de los ojos
y tu amor era mi obsesión.
Ya no sé si mi beso es desamor
o simplemente huyo, como es costumbre,
del verdadero amor.

Porque…
Tal vez sea un semihombre
cabalgando en la montura de un triste corazón
que busca su sueño, su suerte,
de entenderse con el amor.

No encuentro un rincón
donde esconder mi sensación,
donde pueda replantear si el amor es amor,
donde hacerte comprender
que tristemente se trastocó en un querer.

La desdicha, por momentos,
se apodera incesante,
cuando tu amor es cotidiana compañía
¿Cómo poderte amar
cuando aún no sé querer?

Porque…
Tal vez sea un semihombre
cabalgando en la montura de un triste corazón
que busca su sueño, su suerte,
de entenderse con el amor.

Si el amar es un cielo,
son las nubes y los ríos,
la belleza inclaudicable de unos pocos amigos,
o la fresca brisa en la tarde de un domingo.
Entonces amo.

Pero, si la emoción no pasa por mis venas,
si la blancura de una gaviota no me desvela,
si la injusticia no me revela.
Entonces ya no amo.

Tan sólo no amo.
Tan sólo quiero.
Tan sólo te quiero.

Friday, January 14, 2011

Antes de Amarte..., Pablo Neruda

Antes de Amarte...

Antes de amarte amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.
Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.

Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,

todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoñó de regalos.

Pablo Neruda

A QUE ME SUPO TU BESO, José Luis de la Cruz Vallejo


A QUÉ ME SUPO TU BESO

No tengo aún la respuesta…

Es como tratar de interceptar a la lluvia humedeciendo mis labios
Detallar a qué sabe tu lengua acariciando la mía.
Explicar el contacto de la menta sobre una piel sedienta
Y satisfacer los cinco sentidos con solo rozar tu boca.

Fue conferir al poeta entrometerse en tu aliento,
Como sentirse abrigado en abril, siendo primavera.
A saciar la sed que provocas cuando no se siente el viento,
Y sentirme naufragar descubriendo mil deseos.

Me supo a anís y licor del bueno
Me supo a mar y deseo
A garrafas de agua dulce
A ternura colgada a tu cuerpo.

Creo que a eso… a eso supo tu beso

Thursday, January 13, 2011

Del mar, también del mar, Jaime Sabines


Del mar, también del mar,
de la tela del mar que nos envuelve,
de los golpes del mar y de su boca,
de su vagina oscura,
de su vómito,
de su pureza tétrica y profunda,
vienen la muerte, Dios, el aguacero
golpeando las persianas,
la noche, el viento.

De la tierra también,
de las raíces agudas de las casas,
del pie desnudo y sangrante de los árboles,
de algunas rocas viejas que no pueden moverse,
de lamentables charcos, ataúdes del agua,
de troncos derribados en que ahora duerme el rayo,
y de la yerba, que es la sombra de las ramas del cielo,
viene Dios, el manco de cien manos,
ciego de tantos ojos,
dulcísimo, impotente.
(Omniausente, lleno de amor,
el viejo sordo, sin hijos,
derrama su corazón en la copa de su vientre.)

De los huesos también,
de la sal más entera de la sangre,
del ácido más fiel,
del alma más profunda y verdadera,
del alimento más entusiasmado,
del hígado y del llanto,
viene el oleaje tenso de la muerte,
el frío sudor de la esperanza,
y viene Dios riendo.
Caminan los libros a la hoguera.
Se levanta el telón: aparece el mar.

(Yo no soy el autor del mar.)